De nuevo en casa
Una vez que reunimos las puertas y ventanas necesarias, tapamos todos los huecos y nos mudamos a vivir a nuestra casa.
Mi padre seguía sin trabajo, y nos manteníamos con la comida que nos daban de Auxilio Social. Todos los días tenia que ir a Madrid con una mochila y una olla grande de porcelana, en la que mi madre había atado una cuerda de asa a asa para recoger las seis raciones de comida con las cartillas que nos dieron, mas dos mas de mis abuelos que ellos no lo necesitaban, puesto que mi tía la hermana de mi padre vivía con ellos y ella se puso a trabajar de cocinera en la taberna y casa de comidas, Casa Ciriaco, en la calle Mayor 84 que era de otra hermana.
http://www.amerc.es/casaciriaco/index.asp?idasociado=92do=92
En aquellos tiempos, no había ningún medio publico de transporte y yo con mis doce años, me las apañaba parando los camiones Militares del 2º Batallón de Automovilismo que estaba situado en lo que anteriormente había sido la cochera de tranvías en la carretera de Leganés, y si no me cogía ninguno, me agarraba a la trasera y así viajaba todo los días de la semana.
Al regreso era mas fácil, bajaba hasta el Puente de Toledo y allí había un control de la Guardia Civil y volvía a coger los camiones, pero esos ya con permiso de los conductores.
Al poco tiempo, como mi padre había trabajado en los talleres de Aviación, le Juzgaron por lo Militar, echándole una condena de tres años de prisión menor, dejándolo en libertad provisional, por una denuncia que le puso el Alcalde, antiguo compañero de trabajo en los talleres de Aviación del Aeródromo de Cuatrovientos .
Pasados unos meses, mi padre empezó a trabajar en la Maestranza de Cuatrovientos y mejoro un poco la vida, ya entraba un jornal en casa aunque no muy alto pero al menos mi madre se pudo ir poniendo al corriente de las deudas contraídas, pero como dice el refrán, “no hay bien ni mal que cien años dure”, a nosotros nos duró bien poco.
No había pasado mucho tiempo, cuando un buen día se presento en casa una moto con sidecar y dos militares de aviación preguntando por mi padre dejando la misiva que al día siguiente tenia que presentarse en las oficinas de aviación de la calle Quintana.
La noticia fue, que tenia que preparar el petate y presentarse al día siguiente e ingresar en la cárcel en la calle Hortaleza 63, cárcel provisional instalada en la Iglesia de San Antón a la terminación de la guerra civil.
http://www.memoriaylibertad.org/lascarcelesfotos.htm
http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Guzman/Guzman.htm
Continuará
Mi padre seguía sin trabajo, y nos manteníamos con la comida que nos daban de Auxilio Social. Todos los días tenia que ir a Madrid con una mochila y una olla grande de porcelana, en la que mi madre había atado una cuerda de asa a asa para recoger las seis raciones de comida con las cartillas que nos dieron, mas dos mas de mis abuelos que ellos no lo necesitaban, puesto que mi tía la hermana de mi padre vivía con ellos y ella se puso a trabajar de cocinera en la taberna y casa de comidas, Casa Ciriaco, en la calle Mayor 84 que era de otra hermana.
http://www.amerc.es/casaciriaco/index.asp?idasociado=92do=92En aquellos tiempos, no había ningún medio publico de transporte y yo con mis doce años, me las apañaba parando los camiones Militares del 2º Batallón de Automovilismo que estaba situado en lo que anteriormente había sido la cochera de tranvías en la carretera de Leganés, y si no me cogía ninguno, me agarraba a la trasera y así viajaba todo los días de la semana.
Al regreso era mas fácil, bajaba hasta el Puente de Toledo y allí había un control de la Guardia Civil y volvía a coger los camiones, pero esos ya con permiso de los conductores.
Al poco tiempo, como mi padre había trabajado en los talleres de Aviación, le Juzgaron por lo Militar, echándole una condena de tres años de prisión menor, dejándolo en libertad provisional, por una denuncia que le puso el Alcalde, antiguo compañero de trabajo en los talleres de Aviación del Aeródromo de Cuatrovientos .
Pasados unos meses, mi padre empezó a trabajar en la Maestranza de Cuatrovientos y mejoro un poco la vida, ya entraba un jornal en casa aunque no muy alto pero al menos mi madre se pudo ir poniendo al corriente de las deudas contraídas, pero como dice el refrán, “no hay bien ni mal que cien años dure”, a nosotros nos duró bien poco.
No había pasado mucho tiempo, cuando un buen día se presento en casa una moto con sidecar y dos militares de aviación preguntando por mi padre dejando la misiva que al día siguiente tenia que presentarse en las oficinas de aviación de la calle Quintana.
La noticia fue, que tenia que preparar el petate y presentarse al día siguiente e ingresar en la cárcel en la calle Hortaleza 63, cárcel provisional instalada en la Iglesia de San Antón a la terminación de la guerra civil.
http://www.memoriaylibertad.org/lascarcelesfotos.htm
http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Guzman/Guzman.htm
Continuará







