Llegada a Madrid

No puedo decir que día de la semana era cuando llegamos a la estación de Atocha de Madrid, era por la mañana temprano, pero si puedo decir que de las ganas que tenia de llegar a casa de mi abuela materna era tan grande, que al bajar del tren la pregunté a mi madre el camino que tenía que tomar.
Mi madre me señaló el camino que debía seguir. Mira, ve por esa calle, que es la calle Atocha y llegas la plaza de Antón Martín, allí coges la calle de la Magdalena hasta la plaza Tirso de Molina luego la calle Duque de Alba, Plaza de Cascorro, Calle La Ruda y Calle Santa Ana, que era donde vivia mi abuela.

Con esas señas ya no me perdía, había pasado yo muchas temporadas antes de la guerra en casa de mis abuelos y desde Tirso de Molina ya lo conocía yo porque las temporadas que pasaba en casa de mis abuelos era donde íba por las noches a pasear con mis tíos, y sobre todo por Navidad que me llevaban para que viera los puestos de juguetes que ponían por esas fechas para la fiesta de los Reyes Magos.
Mi familia tenia que caminar despacio por mis abuelos que eran ya mayores, pero yo con un paso ligero llegue a casa de mi abuela en la que estaba viviendo un tío con su familia que se habían mudado para que mi abuela no estuviera sola durante la guerra.

Llamé a la puerta y me recibió mi tía, que se tubo que levantar de la cama, y viendo que iba casi desmallado de hambre, enseguida me preparo un desayuno de café con un trozo de pan que me cayó de maravilla.
El próximo seguiré contando las penurias pasadas que no fueron pocas.


1 Comments:
Mire que casualidad.
También he vivido en el 35 de la calle de Santa Ana.
Que cosas.
Un saludo.
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